En el Barranco del Lobo

En el Barranco del Lobo

    El día 9 de julio de 1909 se produjo un ataque de los rifeños a un grupo de obreros españoles que construían un puente para el ferrocarril minero a unos tres kilómetros de los límites de Melilla. El resultado fue de 4 ó 6 obreros muertos (en esto difieren las distintas fuentes consultadas) y un número importante de heridos. Los militares españoles emprendieron una acción de represalia persiguiendo a los agresores. En la península estos hechos fueron reverdeciendo anteriores actitudes emocionales y el gobierno decide emprender una campaña de represalias. El 11 de julio comenzó el envío de tropas de refuerzo. El gobierno presidido por Maura decidió alistar a los reservistas de 1903 y 1904, muchos de ellos casados y con hijos, convocándoles en el puerto de Barcelona. La movilización de los reservistas provocó una insurrección social en Barcelona y en otras localidades catalanas dando origen, junto a la conjunción de otros factores, a la llamada Semana trágica.
    Las escaramuzas se sucedieron ininterrumpidamente entre las tropas españolas y rifeñas durante la segunda quincena de julio con resultados alternativos. Pero el día 27 del mismo mes –y coincidiendo con los acontecimientos de la Semana Trágica–, se produjo la derrota española en el Barranco del Lobo, de tan honda repercusión en la memoria colectiva de los españoles. Los rifeños se refugiaron en la cima del Gurugú, monte cercano a Melilla. Los españoles recibieron la orden de desalojarlos de esa posición con gran desconocimiento de lo abrupto y escarpado del terreno. Allí se vieron expuestos al fuego graneado de los rifeños y sin apenas opciones de escapar. Esta emboscada originó un elevado número de víctimas, entre ellas la del general Pinto que estaba al mando de la expedición. Esta batalla ha sido considerada, junto con la de Annual (1921), como una de las más sangrientas sufridas por el ejército español en las guerras sostenidas en el norte de África.
(Memoria y Oralidad de las guerras de Africa, por Antonio Lorenzo Vélez)
 

 

En el Barranco del Lobo

En el Barranco del Lobo
hay una fuente que mana
sangre de los españoles
que murieron por la patria.

¡Pobrecitas madres,
cuánto llorarán,
al ver que sus hijos
en la guerra están!

Ni me lavo ni me peino
ni me pongo la mantilla,
hasta que venga mi novio
de la guerra de Melilla.

Melilla ya no es Melilla,
Melilla es un matadero
donde se matan los hombres
como si fueran corderos.
 

Desastre del Barranco del Lobo

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Se conoce como Desastre del Barranco del Lobo a la acción militar acaecida en ese lugar, próximo a Melilla, el 27 de julio de 1909 en la que las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños.

 

Antecedentes

A comienzos del siglo XX el gobierno español decide ejercer en Marruecos una influencia que devolviera al país el prestigio perdido como consecuencia del Desastre del 98.
A este fin se adhiere a la Declaración de Londres de 1904, que asigna a España la misión de facilitar ayuda a Marruecos para llevar a cabo las reformas militares, económicas y administrativas de la que estaba tan necesitado.

En esta época el control de las cabilas que circundaban Melilla estaba en manos de un cabecilla, Muley Mohamet, que no acataba la autoridad del sultán Abd al-Aziz, por lo que España negocia con este cabecilla la explotación de yacimientos mineros por compañías españolas y francesas. Sin embargo estas concesiones hacen que las cabilas que antes apoyaban a Muley Mohamet consideren que este les ha traicionado y para demostrar su enojo el 8 de agosto de 1908 atacan las explotaciones, aunque sin causar víctimas y Muley Mohamet es apresado y enviado a Fez donde moriría encarcelado por el sultán.

La muerte de Muley Mohamet deja a España sin interlocutor con los rifeños y la situación se hace más tensa. El general Marina, Comandante General de Melilla, pide instrucciones y refuerzos al gobierno, ya que con las fuerzas con que cuenta no pueden continuar las labores pacificadoras, esto es la continuidad de las explotaciones mineras.
El gobierno se limita a pedir calma al general y no hace nada, es más le prohíbe cualquier acción militar y el 7 de junio de 1909 autoriza a las compañías mineras a proseguir sus trabajos.

La tranquilidad dura poco, ya que a finales de junio comienza una gran agitación, con predicación de la guerra santa, en las cabilas próximas a Melilla. Ante la negativa gubernamental a autorizar la ocupación y fortificación de posiciones que permitieran defender a los trabajadores de un posible ataque rifeño, Marina ordena una expedición por estas cabilas, que lo único que consigue es la captura de seis agitadores que son conducidos presos a Melilla.

Los sucesos de julio

Las detenciones son el detonante de la sublevación y día 9 de julio de 1909 se produce, en Sidi Musa, un ataque de los rifeños a un grupo de obreros españoles que construían un puente para un ferrocarril minero, matando a seis de ellos e hiriendo a uno.

Cuando los hechos son conocidos por el gobierno, presidido por Maura, este decreta el día 10 de julio la movilización de tres brigadas mixtas de Cazadores, formadas en su mayor parte por reservistas de 1903 y 1904, lo que provoca disturbios en Madrid y en Barcelona, donde se producen los conocidos como Semana Trágica.

En días sucesivos, menudean los enfrentamientos con francotiradores ocultos en las alturas que dominan las posiciones españolas. El día 16 comienza la llegada a Melilla de las fuerzas expedicionarias y el 18 entran en combate. El 20 se produce un nuevo ataque rifeño en Sidi Musa, aunque fue rechazado por los españoles tras largos combates, bajo un sol abrasador sin agua y sin comida. El 22 los ataques se aproximan a Melilla, por lo que para detener el avance enemigo se ordena una concentración del fuego artillero sobre el principal núcleo atacante.
El general Marina en previsión de un ataque a Melilla acantona una columna de seis compañías de infantería y una sección de obuses en las proximidades de la ciudad, al mando del coronel Álvarez Cabrera. Este mando por iniciativa propia ordena una marcha nocturna hacia Ait Aixa, perdiéndose durante la noche y amaneciendo en el barranco de Alfer donde son sorprendidos y diezmados por los francotiradores apostados en las alturas. Esta imprudencia, que cuesta la vida al coronel, produce además 26 muertos y casi 230 heridos.

El día 26 de julio se reciben noticias a través de confidentes rifeños sobre la preparación de un potente ataque rebelde. El general Marina, ya teniente general y Comandante del Ejército de Melilla, ordena la salida de tropas para proteger la posición de la Segunda Caseta. Asimismo, dispone que la brigada de Cazadores de Madrid, mandada por el general Pintos, vigile la zona del barranco del Lobo y el de Alfer, situados en las estribaciones del monte Gurugú. Es en el barranco del Lobo donde los españoles se ven expuestos al fuego graneado de los rifeños que continúan dueños de las alturas.
Se comete, además, el grave error de intentar la retirada sin apoyo de la artillería, lo que causa gravísimas pérdidas. El general Marina a la vista de la gravedad de la situación se hace cargo del mando y organiza la retirada con apoyo artillero y de fuerzas procedentes de la posición de la Segunda Caseta.

Esta emboscada originó 153 muertos, entre ellos el general Pintos que estaba al mando de la expedición y casi 600 heridos.

Epílogo

Ante la gravedad de los acontecimientos se decide la suspensión de todas las operaciones bélicas y continuar reforzando el contingente español en Melilla, que a mediados de agosto ya cuenta con más de 35.000 hombres y un elevado número de piezas de artillería y munición.
A finales de agosto se reinician los combates por parte española, aunque ahora desde una posición de claro dominio, lo que llevaría a la pacificación total de la zona a finales de año.

El desastre del Barranco del Lobo ha sido considerado, junto con el de Annual en 1921, como una de las más sangrientas derrotas sufridas por el ejército español en las guerras sostenidas en el norte de África.

Canción popular

El Desastre del Barranco del Lobo causó una profunda conmoción en España, siendo tema para una coplilla popular difundida durante muchos años, especialmente entre los soldados que servían en África, y cuya letra era la siguiente:

En el Barranco del Lobo
hay una fuente que mana
sangre de los españoles
que murieron por España.
(en otras versiones "por la patria")

 

¡Pobrecitas madres,
cuánto llorarán,
al ver que sus hijos
a la guerra van!

 


Ni me lavo ni me peino
ni me pongo la mantilla,
hasta que venga mi novio
de la guerra de Melilla.

 


Melilla ya no es Melilla,
Melilla es un matadero
donde van los españoles
a morir como corderos.

Bibliografía

  • Jesús F. Salafranca El sistema colonial español en África Ed. Algazara, Málaga (2001) ISBN 84-87999-71-9