El Trágala

Trágala

     Esta canción es de la época de la revolución de 1820, parece ser que se empezó a cantar en Cádiz, donde nació la constitución de 1812 y se extendió paralelamente al Himno de Riego. El propio General Rafael de Riego ordenó, al entrar en Madrid, que se difundiera esta composición. Toda ella es una sátira contra Fernando VII y sus seguidores. Fue tan popular, que hasta el mismo Fernando tuvo que prohibirla, sin que ello fuese motivo para que se dejase de cantar con la misma vehemencia y entusiasmo.

    El Trágala, con diferentes letras, se cantó también durante la II República y la guerra civil. Presentamos dos versiones de la letra; la primera la recopiló Carlos Palacio para el libro Cantos de Lucha, la segunda se grabó durante la guerra.

 


Trágala

Desde los niños
hasta los viejos,
todos repiten:
Trágala, perro...

Trágala, dicen
a los camuesos
que antes vivían
del sudor nuestro.
Ya se acabaron
aquellos tiempos.
¡Ea!, Manola,
no hay más remedio.
Trágala, perro...

Acabó el dulce
chocolateo
que antes teníais,
¡oh, reverendos!,
y el ser los solos
casamenteros
y algo más. Cuando
podía serlo.
Trágala, perro...

También se frustran
vuestros proyectos,
necias feotas,
que presumíais
con tanto empeño
aherrojarnos
cual viles siervos.
Trágala, perro...

Cámaras nunca,
en jamas veto:
o ley o muerte
y Viva Riego.
Burlados quedan,
así no menos,
y cabizbajos
los anilleros.
Trágala, perro...

Trágala

Tú que no quieres
lo que queremos
la ley preciosa
do está el bien nuestro.
¡Trágala, trágala,
trágala perro!
¡Trágala, trágala,
trágala perro!

Tú de la panza
mísero siervo
que la ley odias
de tus abuelos.
porque en acíbar y lloro ha vuelto
tus gollerías y regodeos

Tú que no quieres
lo que queremos
la ley preciosa
do está el bien nuestro.
¡Trágala, trágala,
trágala perro!
¡Trágala, trágala,
trágala perro!

Busca otros hombres,
otro hemisferio,
busca cuitado
déjanos quietos,
donde no sabe
que a voz en cuello
mientras vivieres
te cantaremos:

Tú que no quieres
lo que queremos
la ley preciosa
do está el bien nuestro.
¡Trágala, trágala,
trágala perro!
¡Trágala, trágala,
trágala perro!

Dicen que el «¡Trágala!»
es insultante
pero no insulta
más que al tunante.
Y mientras dure
esta canalla
no cesaremos
de decir `¡Trágala!'

Tú que no quieres
lo que queremos
la ley preciosa
do está el bien nuestro.
¡Trágala, trágala,
trágala perro!
¡Trágala, trágala,
trágala perro!

¡Trágala, trágala,
trágala perro!
¡Trágala, trágala,
trágala perro!